Despertarse alguna vez durante la noche es completamente normal. De hecho, muchas personas lo hacen brevemente y vuelven a dormirse sin siquiera recordarlo al día siguiente.

Pero cuando el despertar ocurre casi todas las noches y aproximadamente a la misma hora, la situación puede llamar la atención.

El sueño funciona mediante diferentes ciclos y durante la noche atravesamos distintas etapas. Es posible que determinados despertares coincidan con momentos en los que el sueño se vuelve más liviano.

También existen otros factores que pueden interrumpir el descanso: estrés, ansiedad, consumo de cafeína, alcohol, exceso de líquidos antes de dormir, ruido ambiental o determinadas condiciones de salud.

Lo importante no es solamente la hora a la que una persona se despierta, sino qué sucede después. Si logra volver a dormirse rápidamente y se levanta descansada, probablemente no haya motivo de preocupación.

En cambio, si los despertares son prolongados, se repiten durante semanas y terminan afectando el descanso durante el día, puede ser recomendable consultar con un especialista.

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